Comunidad venezolana en el mundo: una misión por descubrir

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Con motivo de la visita de los consejeros del Centro de la Obra, Bernadette Ngabo y Ángel Bartol, y los delegados de la zona Interamericana, Roberta Munegato y André Barros, se llevó a cabo un encuentro bimodal con los miembros y comunidades que hacen parte del Movimiento de los Focolares en Venezuela. Preparando el encuentro, surgió la idea de extender la invitación a todos los venezolanos en la diáspora. Fue así como los venezolanos pertenecientes al focolar que están en el país y los que se encuentran en Colombia, EE. UU., Alemania, Tierra Santa, Ecuador, Perú, Argentina, España, Italia, Bolivia, Chile, Brasil, Costa Rica…, compartieron saludos afectuosos, experiencias, propósitos de seguir siendo una familia más unida y ser multiplicadores de esperanza en el país que los acoge.  ¡Una verdadera fiesta!

Como es sabido por muchos, durante el siglo XX Venezuela fue un destino para los inmigrantes provenientes de Europa y otros países de Suramérica. Sin embargo, esta situación se revirtió en las últimas décadas.

Según el informe Tendencias Globales 2021 del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR): “Las personas continúan saliendo de Venezuela para huir de la violencia, la inseguridad, las amenazas, y la falta de alimentos, medicinas y servicios públicos básicos (…) Con más de 6 millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela – la mayoría de las cuales vive en países de América Latina y el Caribe –, esta se ha convertido en la segunda crisis de desplazamiento externo de mayor magnitud en el mundo (…) Muchas de estas personas llegan asustadas, cansadas y en extrema necesidad de asistencia”. En las familias venezolanas tener al menos un pariente “migrante”, sino dos o más, es algo normal. También el movimiento ha sido tocado por este fenómeno que fractura a las familias; corazones de venezolanos hay por todas partes.

Fue precisamente este drama lo que motivó a Bernadette Ngabo y Ángel Bartol a visitar, al menos un fin de semana, a la “familia focolarina” de esta tierra.

Para Ángel esta “es una manera de realizar un sueño que teníamos en el corazón en todos estos meses. Poder venir a encontrarles, venir a traer el saludo de Margaret, el saludo de Jesús,  el saludo de todos del Centro, y asegurarles que vivimos juntos cada uno en esa parte del mundo, en esa situación particular en la que nos encontramos, pero sabiendo que somos un solo corazón,  una sola alma, Ver a tantos de ustedes que están en muchos lugares del mundo, en el fondo es llevar el corazón del Ideal, pero el corazón venezolano Ideal, y eso sin duda es una riqueza para todos los lugares donde ustedes se encuentran”.

Por su parte, Bernadette contó una experiencia que impactó directo al corazón de muchos. Ella, congoleña de nacimiento, vivió en primera persona el drama de la guerra con sus fatales consecuencias. Cuando era niña, un sacerdote del Burundi huyó hasta el Congo por la guerra que también allí se vivía. Fue justamente este sacerdote quien hizo conocer a Bernadette, y a muchos otros, la espiritualidad de la Unidad de Chiara Lubich. El mensaje fue captado por todos: las circunstancias nos obligan a huir con pocas cosas o con nada; a dejar casas, trabajos, seguridades, más aún a nuestros seres queridos, pero nos llevamos a Dios y con él, la gran responsabilidad de darlo a manos llenas, sobre todo con la vida, y con las palabras cuando fuese necesario.

La esperada reunión duró tan solo una hora, pero sirvió como gasolina para seguir el camino. La gratitud y felicidad siguen ardiendo en los corazones de todos.

A continuación, algunas impresiones del encuentro.

Ofelia y Armando Molina – Perú

“Poder estar conectados con los que están en Venezuela es una bendición muy grande porque no nos sentimos separados sino unidos por un gran ideal. La impresión que dejó en mi alma este encuentro es que somos una hermosa familia. De tal manera que poder conectarnos con nuestros hermanos venezolanos en otros países y especialmente con los que se quedaron en Venezuela te expande el alma y hace que uno sienta que la frontera no existe porque el tesoro que llevamos lo podemos vivir, transmitir, donar con la vida”.

“En Lima, la relación con los migrantes venezolanos es cada vez más estrecha. Actualmente estamos conectados con unas 50 familias con al menos 4 integrantes por familia que recién están llegando. Es la oportunidad para vivir el evangelio recordando cuando Jesús tuvo que escapar de la mano de su mamá y de José hacia Egipto para salvarse y nos imaginamos que allí le recibieron algunas personas del lugar hasta que pudieron regresar”.

“Este compartir se vuelve recíproco y la fraternidad se vive de una manera tangible. Tampoco se excluye a los peruanos que también están en necesidad. Así mismo, recibimos noticias muy lindas de este país; familias peruanas que reciben al venezolano con respeto, apoyándolos. Esto no se ve en las noticias de los medios de comunicación”.

Teresa Micali – Venezuela

“Fue una experiencia de sentimientos encontrados, pero al mismo tiempo tener la certeza de que somos una familia planetaria y fortalecer la unidad para seguir viviendo por el otro en la distancia y no detener el ánimo, ya que hay momentos que nos detenemos a pensar qué hacer o qué estoy haciendo. En ese encuentro, renové ese Sí para seguir viviendo delante de Jesús”.

Lucrecia Bravo – Venezuela

“A pesar de que fue una corta visita, fue muy gratificante, emotiva y profunda. El poco tiempo con ellos, con todos los presentes y con aquellos que estuvieron de forma virtual, fue una hermosa experiencia. Dar y recibir”.

Silvano Roggero – Perú

“Ese encuentro zoom para mí ha sido la realización de un sueño que tengo desde hace un par de años. Mi deseo es encontrarnos un par de veces al año con todos los venezolanos en la diáspora, los que están en Venezuela y que hacemos parte del movimiento. Espero que podamos repetirlo pronto o para la Navidad”.

Noel López – Colombia

“Ahora vivo en el focolar de Bogotá. El momento del encuentro virtual me mostró que los lazos y las experiencias construidas con Jesús en medio quedan intactas, como un tesoro en el corazón.  Fue una oportunidad para redescubrir ese tesoro; tantas vivencias, tantas risas y tantos dolores compartidos. Un momento inolvidable”.

Nancy Sánchez – Chile

“Vivir este Amor recíproco en el movimiento que nos hace una verdadera familia. Lo he experimentado especialmente con la partida de mi papá al cielo; desde Venezuela donde vivía mi papá, hasta Ecuador, Perú y aquí en Chile donde vivo con mis dos hijos. Me encuentro en Valdivia al Sur de Chile, y soy una voluntaria. Me puse a la orden del Obispo para colaborar con los migrantes. Cuando lo visité por primera vez estaba conversando con una persona de la pastoral y le dijo: “Mira, aquí llegó la colaboradora que se necesita”. Estoy integrada a la Institución Católica Chilena de Migración (Incami). Actualmente estamos recibiendo capacitación para la regularización de documentos y  asesorar a los migrantes. Estoy dispuesta a colaborar a través de la Pastoral Migratoria del Obispado de Valdivia. Una manera concreta de amar a Jesús en el más necesitado”.

Ma. Rodríguez y comunidad de Coro -Venezuela

“Fue un regalo de Dios porque aun siendo virtual fue como un manto que nos cubrió o una luz que iluminó a la familia de Chiara en Venezuela. Parecía que estábamos allí con cada uno de los que compartían de alguna forma su experiencia. Incluso, después del encuentro, nos quedamos largo tiempo planificando otras actividades de irradiación del movimiento. Surgió la idea de un taller de expresión artística en uno de los museos de la Arquidiócesis donde la “familia de Nazareth sea el modelo principal”. Tanto ha quedado entre nosotros ese encuentro, que lo comentamos en el encuentro de Palabra de Vida y siguen surgiendo ideas que vamos a concretar. Con Jesús en medio queremos desde nuestra ciudad seguir aportando a esta Obra de Dios”.

Familia Parra Castillo – Estados Unidos

“Desde Houston con el corazón en Venezuela ¡Bienvenidos a nuestra “tierra de gracia”! ¡Ha sido un motivo hermoso esta reunión, un gran reencuentro y nosotros ratificamos este amor de Dios dando e irradiando con nuestra vida este ideal tan bello! ¡No ha sido fácil estar lejos de Venezuela, lejos de nuestras hijas!”

Para finalizar, compartimos algunos fragmentos rescatados de la BBC Mundo sobre la historia de la escritora chilena Isabel Allende, que al igual que otras figuras experimentó junto a su familia “ser inmigrante en Venezuela”.

“Nos fuimos a Venezuela, un país verde y generoso. Era la época del auge del petróleo, cuando el oro negro fluía de la tierra como un río inagotable de riqueza”.

“Fui a Venezuela porque era uno de los pocos países democráticos que quedaban en América Latina”.

“Estuve en Caracas 13 años y acabé amando a ese país y a su gente”.

“Llegamos miles y tuvimos oportunidades de trabajo, nos trataron maravillosamente (…), yo venía de un país sombrío, un país herido por el golpe”.

“Venezuela era un país exuberante, donde cualquier pretexto era bueno para bailar y cantar, lo menos chileno que hay”.

“Venezuela fue un país que acogió a inmigrantes y a refugiados de todas las partes del mundo. Yo me encuentro entre ellos, y ahora que son los venezolanos los que están huyendo, espero que el mundo les acoja del mismo modo”.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-55884387

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