La migración no es un problema a resolver, sino una oportunidad de transformación mutua

0
174

ADN Celam.-  El Cardenal Michael Czerny, subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, ha participado de manera virtual en una asamblea de obispos de Estados Unidos, México y Centroamérica, donde han abordado el tema de la movilidad humana.

“En primer lugar, la migración no es un problema a resolver, o un fenómeno a temer, sino un signo de relaciones a establecer, reconciliar, curar y una posibilidad de transformación mutua, relación correcta con la tierra y la construcción de un mundo con base en la amistad social y la fraternidad humana universal”, ha dicho.

Este evento se ha realizado en Mundelein, en el estado de Illinois (EEUU) y han participado también representantes de las agencias católicas de apoyo a migrantes. El purpurado presentó la ponencia “Una amplia perspectiva de la respuesta católica a la movilidad humana: Visión del Papa Francisco y la espiritualidad de una Iglesia sin fronteras”.

En su intervención ha abordado los esfuerzos, desafíos, logros, demandas de las diócesis y organizaciones eclesiásticas a lo largo de lo que ha denominado el corredor Panamá-Alaska, como también el camino que va desde Terranova, Canadá a Hawái, es decir, todo el territorio que millones de migrantes recorren para llegar a EEUU.

El cuidado de Cristo

El Cardenal ha pedido a los obispos presentes “pensar en los migrantes como feligreses, sin importar si llegan por un corto o largo plazo”, por ello “organicen planes pastorales para atenderlos. Cada uno de ustedes que participa en estos debates se encuentra en algún lugar: eclesial, institucional / profesional, geográficamente”.

Por tanto “sus parroquias son lugares de acogida en muchas formas y la tarea pastoral incluye acoger, proteger, promover e integrar. Hay una gran variedad de oportunidades y desafíos para las comunidades de todo a lo largo del tránsito de migrantes”.

“Esta reunión tendrá éxito si cada uno realmente trata de escuchar y entender caminar en los zapatos del otro”, añadió.

De tal forma que “cuando una persona se ve obligada a huir, moviéndose de una parroquia a otra, de una diócesis a otra, o cruzando una frontera nacional, debe experimentar el cuidado ininterrumpido o continuo de Cristo, realizado por sus seguidores a lo largo del camino”.

Migración en la historia de la Salvación

Por otra parte, el Cardenal ha destacado el variado número de oportunidades para ayudarse mutuamente: “Estos pequeños esfuerzos componen un mosaico y finalmente una imagen de cómo las diócesis están respondiendo pastoralmente”.

Una labor que no solo beneficia “a personas vulnerables que generalmente llamamos ‘migrantes’ o ‘refugiados’, sino también los desplazados internos, los desplazados por el clima y las víctimas de la trata de personas”.

Además detalló que el fenómeno de la migración forma parte de la historia de la salvación de los cristianos: “Abraham, ‘un arameo errante’, llevó a su familia de Ur  a un lugar de mayor promesa: una tierra prometida, y Jesús, cuando era un niño, prácticamente comenzó su vida como refugiado”.

Incluso “la dislocación y reubicación están en nuestros orígenes como pueblo de Dios. Están incrustadas en nuestro ADN como cristianos. Nos ayudan a convertirnos en quienes somos”, ha señalado con conocimiento de causa, pues su propia familia se vio obligada a huir de Checoslovaquia luego de la Segunda Guerra Mundial.

Responder como hermanos

En su intervención, el Cardenal aseguró que “los humanos atesoran el lugar donde nacieron y se sienten como en casa”,  pero muchas veces se ven obligados a huir, por lo que “refugiarse o ser desplazado o migrar no los hace inferiores en estatus, menos humanos, o menos dignos”.

Asimismo ha reconocido la compleja situación ante “la continua y probablemente creciente llegada de muchas personas que buscan cruzar la frontera desde México”, por eso “no importa cómo los cristianos vean las diferentes formas de migración, es esencial responder a las personas en movilidad como hermanos y hermanas”.

“La migración forzada es una señal de que el mundo, aunque cada vez más globalizado, interconectado, unificado, sigue trazando líneas artificiales de exclusión”, lamentó.

En definitiva “si bien las fronteras deben administrarse, no tienen que ser destructivas, pueden ser lugares de encuentro e intercambio y transición hacia lo mejor”.

https://prensacelam.org/2021/06/10/el-cardenal-czerny-la-migracion-no-es-un-problema-a-resolver-sino-una-oportunidad-de-transformacion-mutua/

Artículo anterior#30EdC – Economía de Comunión: un bien común global, un regalo para todos
Artículo siguienteNueva sede de Red Eclesial Panamazónica ( REPAM) en Manaus

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí