Momento histórico para los chilenos: redactan su constitución

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in duda Chile está viviendo un momento muy importante de su historia, con la instalación de la Convención Constituyente, que no es otra cosa que una Asamblea Constituyente, como la ha habido en Venezuela y también en Italia, después de la II Guerra Mundial.

¿Por qué Chile llega a una nueva Constitución? Es un debate que se instala a partir de las protestas sociales, que comienzan hacia fines de 2019 en Chile con aspectos violentos, producto no solo de grupos violentos sino también de infiltraciones para provocar la violencia, pero en la enorme mayoría, más del 95% de las personas que salieron a manifestar lo hicieron en forma pacífica, no había ninguna intención violenta y durante esas manifestaciones, durante meses se ha reclamado por una nueva Constitución.

La actual Constitución chilena tiene un vicio de nacimiento muy grave, porque nace durante la dictadura militar. Es una Constitución de 1980 que no fue elaborada por una Asamblea Constituyente sino por una pequeña comisión conformada por un puñado de personas que redactaron el texto respondiendo a los requerimientos de la ideología que en ese momento detentaba el poder en el país.

La Convención Constituyente instalada tiene varias novedades. En primer lugar, el 50% de los constituyentes son mujeres. En segundo lugar, 17 de los 155 constituyentes son representantes de los pueblos indígenas. Por último, la elección de una mujer como presidenta de esta Asamblea Constituyente, Elisa Loncón, una docente universitaria que además pertenece al pueblo mapuche. Este hecho es muy importante para Chile, porque la figura de la mujer ha sido invisibilizada o ha tenido pocos reconocimientos.

En efecto, existe una discriminación insoportable. La mujer está muy poco representada en los lugares donde se toman decisiones, no sólo en el espacio político, sino también económico y de la empresa. Están recibiendo, haciendo el mismo trabajo que un hombre, un sueldo 20 y hasta 30% inferior por el hecho de ser mujer. Por otra parte, un hogar de cada cuatro en Chile, o sea el 25%, está regido por una mujer sola, que frecuentemente es la que se hace cargo de los hijos mientras que los hombres toman distancia de ese hogar y no se responsabilizan.

Entonces, el hecho de que las mujeres tengan un rol y que la presidenta de la Constituyente sea también una mujer, de alguna manera responde a este tipo de inquietudes, de realidades que están presentes en nuestra sociedad y que deben corregirse.

Se requiere un nuevo pacto social que tome forma de Constitución y sepa reconocer las diversidades y la necesidad de una sociedad más justa y solidaria, una sociedad en la cual todos puedan tener igualdad de oportunidades e igualdad ante la Ley. Hay mucha ilusión, expectativa, esperanza, pues se espera que este nuevo pacto social pueda representar realmente un futuro de un país mucho más abierto y más fraterno.

Por Alberto Barlocci – Chile

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