¿Qué es el triunfo de la democracia en Colombia?

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El periodo de elecciones en Colombia siempre es un acontecimiento turbulento, esto debido a las diferentes visiones que surgen con mayor fuerza en los tiempos electorales y a los extremismos. Para esta segunda vuelta, el país eligió a dos candidatos que representaban la inconformidad del país con los partidos y candidatos tradicionales. Este hecho de por sí ya es histórico y representa un triunfo para la democracia porque implica que la población se pronunció y envió un mensaje a los  líderes políticos tradicionales del país, pero no solo ganó la democracia por este mensaje sino también por la participación que hubo en estas elecciones, siendo la más alta vista desde 1998, en esta ocasión votaron el 58,9% de los sufragantes habilitados, lo cual indica que cada vez más los colombianos se ven motivados a participar en las elecciones y a pronunciarse sobre los temas del país.

La democracia triunfó, ya que nunca antes un candidato de izquierda se perfilaba como el favorito para ocupar la Casa de Nariño y tampoco se había visto a un candidato que  6 meses antes no era favorito para ganar las elecciones, llegar a segunda vuelta sin apoyo de grandes bancadas, porque aunque hubo excandidatos y partidos que ofrecieron su apoyo, realmente no era el plan desde un inicio y no hubo confirmaciones directas desde el grupo de campaña de  Hernández aceptándolos, esto ya de por sí es un hito.

Pero más allá de estos detalles positivos en Colombia, hay que hablar del triunfo de Petro y de esta Colombia profundamente dividida porque, aunque aumentó la participación y hubo un mensaje de fondo, las formas de hacer política y vivir la política también deben ser puntos de reflexión. Al respecto, es importante que todo el país entienda que la democracia implica respeto, que el votar implica un ejercicio reflexivo sobre las propuestas e idoneidad de los candidatos y no decisiones desde los temores y las emociones, no se puede construir si se ataca verbalmente a quien piensa diferente, si se vota de manera desinformada o poco informada y si permitimos que las campañas jueguen de manera sucia contra sus adversarios, independientemente de la corriente ideológica, es importante trabajar en estos puntos para que cada vez los candidatos electos sean más idóneos, para que construyamos un país en el que pensar y actuar diferente no nos aleje los unos de los otros.

Por último, hay que ver que la victoria de Petro implica un país diferente, pero no necesariamente malo, claramente con retos gigantes que se deberán trabajar y asumir en una democracia participativa, porque un país no lo construye un solo hombre ni un solo partido, sino que se construye entre todos, con cada acción, compromiso y comportamiento de cada uno como ciudadano de un país que debe regirse bajo no solo sus derechos y demandarlos, sino respetando también sus deberes. Además, hay que pensar que en 4 años no se puede cambiar del todo las grandes dificultades de Colombia; para aquellos que piensan que todo saldrá mal, es importante saber que la oposición es fuerte y que los órganos de control también lo son, que sus mayores temores son lejanos y que haya o no ganado su candidato, la democracia y todo lo que implica aún se debe trabajar y depende de cada uno, porque el voto no es el único mecanismo participativo que hay.

Por Juan Pablo Betancur Ardila – Colombia

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